¿Tienes una tarjeta de El Corte Inglés, Carrefour, IKEA o de algún concesionario que te deje pagar "a plazos cómodos"? Pues tengo malas noticias: es muy probable que estés pagando entre un 20-26% de intereses sin darte cuenta. Estas tarjetas, conocidas como revolving, son una trampa financiera perfectamente legal pero tremendamente costosa.
La buena noticia es que si llevas años pagando y tu deuda no baja (o incluso sube), tienes derecho a reclamar y recuperar una pasta considerable. Te explico todo lo que necesitas saber para salir de esta trampa y, si procede, recuperar tu dinero.