1. Antes de ir al supermercado
Planifica un menú semanal
Dedica 15-20 minutos el domingo a decidir qué comerás cada día. Así solo compras lo que necesitas y reduces el desperdicio de alimentos (que en España supone unos 250 € por hogar al año).
Haz una lista cerrada
Apunta todo lo que necesitas y comprométete a no salirte de ella. Las compras impulsivas pueden representar entre un 20 % y un 40 % del ticket.
Revisa folletos y apps de ofertas
Consulta las promociones semanales de los supermercados cercanos. Apps como Too Good To Go, Gelt o Tiendeo te ayudan a localizar descuentos sin moverte del sofá.
Nunca vayas con hambre
Está demostrado que comprar con el estómago vacío aumenta el gasto entre un 15 % y un 60 % en productos innecesarios.
2. Dentro de la tienda
Compara precio por kilo o litro
El envase grande no siempre es más barato. Fíjate en la etiqueta del precio unitario (€/kg o €/L) para hacer comparaciones reales.
Apuesta por la marca blanca
Los productos de marca de distribuidor cuestan de media un 30 %-40 % menos y, en muchos casos, los fabrica la misma empresa que la marca líder.
Compra frutas y verduras de temporada
Además de ser más baratas, están en su punto óptimo de sabor y nutrición. Fuera de temporada pueden costar el doble.
Mira las estanterías altas y bajas
Los productos más caros suelen estar a la altura de los ojos. Las alternativas más económicas se colocan arriba o abajo.
Cuidado con las ofertas "trampa"
Un 3x2 solo ahorra si realmente vas a consumir las tres unidades. Si no, estás gastando más, no menos.